Ahora que estamos en proceso de desescalada, desde The Food Beat queremos hacer una breve reflexión sobre esos momentos más difíciles que hemos vivido estas semanas atrás. Cuando el virus no frenaba y la mayoría de las actividades que veníamos desarrollando hasta entonces tuvieron que parar en seco. Toda nuestra vida, la de todos, se detuvo de repente. No podíamos hacer prácticamente nada de lo que hacíamos hasta entonces e incluso creímos ver peligrar el acceso a algunos productos esenciales.

Hay algunas actividades que se han considerado esenciales, lo cual es lógico y normal, ya que la sociedad, aunque se encuentre confinada y con el motor en pause, debe continuar manteniendo sus derechos básicos y estar protegidos frente a cualquier otro conflicto. Dentro de estas actividades esenciales se cuentan como es lógico la alimentación y toda la industria que la rodea. 

La industria alimentaria

Aquí es donde queremos lanzar nuestra crítica constructiva y reflexión. La industria alimentaria engloba muchas partes. Si lo vemos desde el punto de vista de la cadena de suministro, tenemos al agricultor, ganadero o pescador, que son los que tienen la materia prima en bruto. Después estarían las factorías donde esas materias se procesan, sea el tipo de transformación que sea, aquí también meteríamos a empresas que fabrican envases para esos alimentos, incluso de maquinaria y reparación industrial, para que la cadena no pare. A continuación, el distribuidor si existe, que se encarga de la comercialización de los productos, el transportista que hace llegar los productos a los puntos de venta y finalmente la tienda o comercio que vende esos productos al consumidor final. Indirectamente habrá muchas otras profesiones que no mencionamos y se nos escapan, pero estas son a grandes rasgos las mayoritarias.

Pero, ¿Qué son productos esenciales en alimentación?

Y con esta pregunta quizás estamos abriendo un melón, pero ¿realmente es necesario en una situación de urgencia sanitaria como la que hemos (estamos) vivido el suministro de ciertos alimentos o productos?

Sabemos que no es algo fácil de plantear, pero en nuestra opinión es un enorme error que toda la industria alimentaria en su cómputo se considere esencial por igual. Simplemente porque no lo es. Todo lo contrario, si hay alimentos/productos que son perjudiciales para nuestra salud no se les puede considerar esenciales. Y para nosotros nunca, pero menos en una situación de crisis sanitaria como la del covid-19 unas lentejas o un tomate van a estar al mismo nivel que una galleta oreo o unas pringles.

Ponemos más ejemplos, ¿realmente son esenciales estos productos?: refrescos y todo tipo de bebidas azucaradas, bebidas alcohólicas, snacks a base de grasas mala calidad, repostería industrial a base de azúcar añadido, galletas, chucherías, etc. La lista es interminable… y seguro que puedes estar pensando muchos más. 

Un ejemplo muy claro es el menú de Telepizza que se ha estado suministrando durante más de 1 mes a los niños de la comunidad de Madrid.  ¿Realmente esto es esencial? Todo lo contrario, esos niños que están en situación de vulnerabilidad lo que necesitan es un menú nutritivo porque el resto del día quizás no tienen acceso a alimentos frescos y saludables. 

Por otro lado están los alimentos que incluimos en nuestra lista de compra. Según datos del ministerio de agricultura, pesca y alimentación, los alimentos que más han aumentado sus ventas durante esta cuarentena han sido bebidas alcohólicas (vino, cerveza, bebidas espirituosas), snacks, chocolates, azúcar y harinas. Realmente se ha visto un aumento generalizado de todos los grupos de alimentos respecto a la misma semana del año pasado. Pero de los que más incremento se observa es en los mencionados anteriormente. 

¿Y quién gana aquí?

Como ya os estaréis imaginando, aquí ganan los de siempre, las grandes marcas del sector: Nestle, CocaCola, Kraft, Pepsico, Kellogs, Mars, Unilever, P&G, Johnson&Johnson, etc. A parte de que la demanda de todo tipo de productos en el supermercado no ha hecho más que subir, también se han subido los precios de muchos de los alimentos en los lineales. Haciendo de esto una doble subida de precios en la cesta media. Por un lado, la mayor cantidad de productos para el consumo en casa debido al confinamiento, y por otro lado el precio mismo de los alimentos. Un “win-win” en toda regla para la industria. Más ventas y aumento de márgenes. Algo con muy poco retorno hacia atrás en la cadena alimentaria. Es decir, los que producen la materia prima, los que la transportan, etc. Todo lo contrario, son ellos siempre los que asumen pérdidas.

Cambiemos el sistema alimentario. El consumidor empoderado

Por nuestra parte, vemos pocas iniciativas y son realmente insuficientes hacia una producción de alimentos 1) más saludables, y 2) más sostenibles por parte de estas marcas. Sin embargo sí que siguen contribuyendo a aumentar la gran epidemia mundial de sobrepeso y obesidad que es la que nos preocupaba antes del COVID-19, nos sigue y nos seguirá preocupando hasta que este tipo de alimentos productos no esenciales dejen de estar en nuestra lista de compra.

Creemos que hay todavía mucho por hacer, ya que la clave está en cada uno de nosotros, en los consumidores, y en nuestro pensamiento crítico a la hora de consumir y comprar productos alimentarios. 

Sin duda lo que metes en tu cesta de la compra es un acto político. Cuando compras estás emitiendo una opinión muy poderosa y es la única que puede plantar cara a esas grandes marcas que dominan la industria alimentaria. 

Las premisas que nosotros ponemos en valor y sobre las que se basan parte de nuestros cimientos como marca son las que enumeramos a continuación:

  • Potencia en tu dieta los alimentos frescos de origen vegetal: verduras, frutas, legumbres, frutos secos y cereales integrales.
  • Cuanto menos procesado mejor.
  • Lee siempre los ingredientes. Por lo general, cuantos menos ingredientes y más conocidos mejor.
  • Lee también la tabla nutricional, pero no la sobrevalores, lo importante es la calidad de las materias (evita azúcar añadido, grasas de origen animal o vegetal de mala calidad, exceso de sal y harinas refinadas).
  • Elige productos de Km 0 o proximidad siempre que sea posible.
  • Elige comprar en pequeño comercio de cercanía, sobre todo los frescos, siempre que sea posible.
  • Ten a mano otros productos, como snacks saludables, para momentos puntuales y cuando lo anterior no te sea posible consumirlo.
  • Investiga el propósito de la marca que vas a consumir y otros productos que comercialicen.

Con un consumidor empoderado, aplicando estas sencillas premisas a la hora de consumir alimentos, entre todos cambiaremos el sistema. Forzando a las marcas a virar su estrategia y poner en el centro a la persona, algo que en The Food Beat hemos hecho desde que iniciamos el proyecto.

Nosotros no estamos aquí únicamente para vender barritas, aunque sabemos que os chiflan las KERUAK, esa es solo una de nuestras actividades. Realmente, no queremos que os olvidéis del propósito de The Food Beat: REVOLUCIONAR la manera en que se alimenta la sociedad a través de nuevos productos saludables y sostenibles. Esto va de un cambio, de una revolución #eatrevolution. Cambiar la industria alimentaria desde dentro. Y si eres un consumidor empoderado, tu también vas a hacer que ese cambio suceda. ¡Únete!